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martes, 22 de febrero de 2011

Carta a un poeta, al poeta Iván Oñate

“Hoy fue un día de esos hechos para siempre”
—La Nada Sagrada, Iván Oñate—





Audio: Fragmento de "La Nada Sagrada" en voz del propio Iván Oñate.


Es conocido el hecho de que personalidades de la literatura universal como Kerouac, Ginsberg o Burroughs, vinieron a México en búsqueda de experiencia que, paradójicamente, el poeta mexicano Marco Fonz encontraría en Ecuador. Por esos días, meses atrás y desde una zona de turbulencia, Fonz escribe a su amigo Oñate una carta. Los dos no sabían dónde se encuentra el otro, si en México o en Ecuador. La única certeza era que los dos habitaban en esos momentos idénticos abismos.

Iván Oñate y Marco Antonio Campos - Foto: Pascual Borzelli

He aquí un fragmento:


"Estás vivo poeta, ardes, y es un ardor místico, porque el dolor como enigma nos canta al oído y aunque es peligroso como un colibrí hay que escucharlo y cantar la fosforescencia de tu pequeño cuerpo. Qué grandeza son los pequeños peligros del espíritu. Lo que vives poeta es único, ese temblor de cielo, sic Huidobro, abre panoramas abismales pero luminosos, vive, estás vivo poeta y ese compromiso no es con ninguna mujer u hombre o institución o universidad, ese compromiso es con tu palabra y tus poemas. Vives ahora la nada sagrada y estás en el país de las tinieblas, ríe como Zorba el griego, canta como un Hölderlin, cosecha tu locura y desventura y verás la verdad en el ser humano. La deforme verdad”.

Iván Oñate y Juan Gelman - Foto: Pascual Borzelli

Con esta carta, Marco Fonz pone la palabra en la tiniebla precisa para dar luz a lo que no se ve, lo que otros no podrían. No se puede separar al poeta de su poesía y, desde el abismo, Fonz quita todo sentido común para evitar que la metáfora se petrifique en el olvido.

Iván Oñate y Hugo Gutiérrez Vega - Foto: Pascual Borzelli

Iván Oñate, poeta. Ecuador es la tierra que lo vio nacer, pero pareciera que su centro, su ombligo, habita en México. Oñate es lo que Fonz escudriña en sus palabras, es mito, es dialéctica, es quien rompe la ilusión de la transparencia, es una trama de múltiples determinaciones.


"Apoyo
mi oído en la tierra y escucho
el rumor de tu sangre. El curso de los ríos
y el tiempo
que fluyó por tus venas
hasta desembocar en este instante".

—La Nada Sagrada, Iván Oñate


La poesía de Oñate es inabarcable, sólo responde si se le interroga. Cada verso, cada metáfora, cada palabra es la conciencia del loco que predica con el lenguaje. Oñate está piantao al ritmo de un tango y nos recuerda en su poesía que somos un montón de cosas que interiorizamos.


Iván Oñate y Eduardo Lizalde - Foto: Pascual Borzelli

Iván Oñate es indefinible y, por eso, viene a México para presentarnos la segunda edición de su libro "La nada sagrada" (Edit. Mayor Books) en el marco de la XXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. La cita es el día jueves 24 de febrero a las 16 hrs. en el salón Manuel Tolsá y lo acompaña en la presentación uno de los más prestigiosos representantes de las letras mexicanas: el poeta Marco Antonio Campos (también ensayista y traductor de poetas como T.S. Eliot). Modera la mesa el poeta chileno Mario Meléndez.

* Las imágenes fueron tomadas durante un encuentro entre poetas, mismo que se convertiría en la antesala a la presentación de La Nada Sagrada.

domingo, 31 de octubre de 2010

La Nada Sagrada de Iván Oñate

¿Será cierto aquello de que el poeta es el único ser que corre impaciente hacia su propia catástrofe? Con esta pregunta, Iván Oñate (Ecuador, 1948) nos introduce a un mundo de constante arrebato. La Nada Sagrada, en su 2ª edición, nos entrega versos inquietantes, palabras que se introducen debajo de la piel para jugar con ella y provocar el desasosiego constante por su lectura.

El poeta tiene que nacer y morir en cada poema’, esta cita que enmarca la anécdota en la que Iván sufrió un naufragio, abre el camino para que cuente que el sentir que el agua lo sumergía para después emerger de ella no fue una cercanía con la muerte, sino un volver a nacer. 'Recordar el instante en que estaba en el vientre materno, sentirme solo nuevamente', comenta al tiempo que sus ojos brillan y su voz tiembla. Y sí, los escritos de Oñate son como los versos que te invitan a morir y renacer al mismo tiempo.


"Iván Oñate durante su presentación en la FIL del Zócalo de la Cd. de México" - Sarai Robledo 2010

Y así lo hizo un día antes de la clausura de la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México, en la que Iván leyó fragmentos de algunas crónicas que ha escrito sobre sus experiencias en México. Al respecto, Oñate no se cansa de decir cuánto ama este país: 'es como mi segunda patria', comenta. Sus crónicas apuntan a detalles que sólo alguien que ve desde fuera podría notar, pero tienen la misma calidez de quien vibra y comparte nuestra cultura.


La calle de Donceles, Germán Valdés ‘Tin Tan’ y demás figuras del cine y la cultura popular mexicana, fueron quienes se dieron cita en las líneas que escribió y leyó Iván para los presentes. Todos los que nos dimos cita en la carpa Juan Gelman viajamos a un mundo paralelo en el que sólo había espejos de nuestra cultura; Iván Oñate provocó en los asistentes risas, sobresaltos y reflexión sobre cómo vivimos los mexicanos a través de los íconos que nos han acompañado por años.


Entre las múltiples presentaciones de Iván en México, se encuentra la lectura que realizó en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM, en la que dejó claro que su poesía es poesía fuerte, directa y sin posibilidad al escape.


"Iván Oñate" - México, Sarai Robledo 2010.

Platicar con él lleva irremediablemente a sus libros, cada anécdota que cuenta deja claro que es un narrador nato y un poeta irremediable. Su voz firme con sabor a tango nos cuenta que grabó un disco de este género, que acaba de actuar en una película junto a la afamada actriz Geraldine Chaplin y que disfruta mucho cuando sus alumnos de semiótica y literatura hispanoamericana de la Universidad Central de Ecuador disienten de lo que él les plantea.


Sin más, comparto con ustedes un cachito de 'La Nada Sagrada' para que sus letras, así desde la nada, inunden sus miradas, trastoquen sus conciencias y enciendan la piel que los cobija.


La precisión del infierno

Hasta que un amanecer

despertarás

invadido por un fuerte dolor a chamusquina,

a carne

que se asa viva.


Desconcertado

apartarás las cobijas y observarás

que eres tu propia leña y

tu propia llama. Abrasado por la sed,

en medio de la oscuridad,

huirás por largos pasillos

en busca de una puerta o una ventana,

porque en tu sangre

ya escuchas el silbato de los trenes que regresan

hambrientos

de carga explosiva. Trenes que vuelven

desde los confines del infierno

con sus vagones vacíos,

anhelantes

de cadáveres frescos,

de pasiones vivas,

de aretes arrancados de las orejas,

de pañuelos que se abren como flores podridas

y donde se retuercen, desesperados,

los gusanos de la ira,

los versos que un día ataste a su corazón, a su muñeca,

o a su destino.


Con la lengua en llamas

acertarás a dar un folpe de puño

contra el cristal de la ventana

y buscarás un filo de aire,

un filo de augja,

un relámpago que corte de cuajo

la agonía.


¡Evohé!


Entonces

comprobarás que tneías alma, porque

al escapársete

sentirás la eyaculación de Dios

o del mismo diablo:

una estampida de ratas huyendo por tu sangre

en búsqueda de una salida.


¡Evohé!


Y verása tu dolor empequeñecerse,

recogerse en un rincón

como un cachorro de perro,

de fiera,

o de hombre desnudo.


Un cachorro que lame

del astillado cristal:


Un poco de sombra,

un poco de alivio.


* Gracias a Iván Oñate por compartir un insante de su nada sagrada...