—¿Bueno? Habla Esteban.
—…
— No, Marcos no está. ¿Quiere dejarle recado?
—…
—No sabría decirle, no tiene horario fijo.
—…
—¿El medicamento? No, no me dijo nada sobre eso pero déjeme las indicaciones y yo se las anoto antes de irme…
—…
—Permítame, déjeme ir por una pluma…
…
—A ver, dígame…sí, ajá…
—…
— Se lo repito: que se tome el medicamento una cucharada en la mañana y otra antes de dormir para que Esteban no vuelva a presentarse…
—…
— Entendido doctor. Disculpe, ¿puede deletrearme su apellido?
—…
— J-e-k-y-l-l…
*Texto: Sarai Robledo 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
viernes, 10 de diciembre de 2010
Página en Blanco
Al no ser escrita,
la página en blanco se hizo al viento.
En ella, una historia,
un engaño de dos perdido.
La página en blanco recuerda al olvido.
Los amantes se asoman sigilosos
y ansiosos por un encuentro que no sucede.
Al no ser escrita,
la página en blanco se hizo a la eternidad.
En ella, un susurro,
una historia atrapada en la comisura de unos labios,
en la respiración arrítmica de los encuentros,
en las pieles que se tocan,
en el baño de fuego y vapor que son las palabras.
la página en blanco se hizo al viento.
En ella, una historia,
un engaño de dos perdido.
La página en blanco recuerda al olvido.
Los amantes se asoman sigilosos
y ansiosos por un encuentro que no sucede.
Al no ser escrita,
la página en blanco se hizo a la eternidad.
En ella, un susurro,
una historia atrapada en la comisura de unos labios,
en la respiración arrítmica de los encuentros,
en las pieles que se tocan,
en el baño de fuego y vapor que son las palabras.
sábado, 4 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Larga no-vida al zombi...1/2
Somos Zombis (1a Parte)
Eran los 80’s, yo tenía alrededor de 6 o 7 años y, por circunstancias que aún desconozco, tuve acceso a una película que me impactó mucho: The Evil Dead (El despertar del diablo, 1982) de Sam Raimi. Confieso que creo que fue de lo mejor que me pudo pasar en ese entonces.
De esta película recuerdo claramente una escena: la bailarina muerta regresando al terreno de los vivos. Recuerdo también cómo es que surge de entre la tierra, danza siniestramente y persigue a los protagonistas. Terrorífico. Obvio que los muertos vivientes no faltaron en la película, así como tampoco las mujeres gritonas, la chica que corre desnuda por el bosque ni las situaciones casi gore de toda película de terror ochentera.
El muerto viviente. Creo que de ahí nace mi fascinación por la figura del zombi, misma que ahora retoma su auge gracias a la cercanía que nos provee la cultura de masas actual.
Los años siguientes toda película que contenía muertos vivientes era predilecta para mí. Sin embargo, creo que hasta mis años preparatorianos fue que empecé a indagar más sobre la figura del zombi.
El zombi como aquel muerto que regresa a la vida es referido así gracias al cine. George A. Romero, en su película ‘La noche de los muertos vivientes’ (1968), nos muestra al zombi como un ser violento y con tendencias caníbales.
No obstante, la figura real del zombi proviene de un culto vudú en África en donde se asegura que, a través de ciertos ritos, se puede revivir a un muerto y éste quedará al servicio de la persona que le ha devuelto la vida.
He ahí lo escalofriante de la figura del zombi: un ser humano desprovisto de voluntad propia.
Cine Zombi
Producto de los errores de la sociedad contemporánea, George A. Romero le da vida a la figura del zombi como lo conocemos actualmente. Algún desastre bacteriológico masivo o un virus modificado (en algún experimento clandestino de alguna farmacéutica o departamento médico del gobierno) que contagia a animales y/o humanos, son las formas comunes con las que se crea un zombi según el cine.
Posteriormente se agregaron más formas de zombificación: algún meteorito que cayó en la Tierra, la lectura accidental de algún conjuro para revivir a los muertos o el desconocimiento total del porqué, es decir, simplemente hay muertos vivientes. También está la propuesta de Peter Jackson quien, en su película titulada ‘Braindead’ (‘Tu mamá se comió a mi perro’, título en español), plantea la existencia de un ‘mono rata de Sumatra’, el cual provoca que quienes hayan sido mordidos por este animal se conviertan en zombis.
Películas sobre el tema hay muchas, todo esto en gran parte gracias a que visualmente la figura del zombi gusta mucho. Las hay desde las que se toman al zombi como una figura satírica hasta las que lo abordan de manera más seria (aunque no estoy segura si esa sea la palabra correcta). También las hay en las que reconstruyen la figura del zombi y plantean alternativas para dicho estereotipo.
Un ejemplo es Pontypool (indispensable verla), un filme canadiense en el que la transmisión del virus del zombi ya no es en forma viral sino a través del lenguaje. El ser infectado ya no casa sólo seres humanos, caza sonidos y palabras.
El tema zombi también se presta para realizar historias con humor negro como lo es la ya citada ‘Braindead’ (1992) de Peter Jackson o 'Poultrygeist: Night of the Chicken Dead' (2007) en donde se adereza la trama de supervivencia ante un ataque zombi con situaciones que satirizan a la propia sociedad en la que se desarrolla la trama.
Otra vertiente dentro del cine zombi es la planteada por 'Zombie Strippers' (2008), un guión repleto de humor negro en donde el virus zombi sólo infecta a strippers, dándoles otro ‘status’ dentro del gremio. Esta película tiene un roce con el cine porno, pero con zombis.
También hay películas que plantean la inmersión del zombi en la vida cotidiana como en 'FIDO' (2006) de Andrew Currie. En esta cinta, bajo un ambiente de los años 50, una empresa ha logrado ‘domesticar’ a los zombis y los vende a las familias para que les sirva de ‘chacha ejemplar’ y, en el caso de la familia Robinson, como mascota del hijo de dicha familia.
No puedo dejar de nombrar 'Wasting Away' (2007) de Matthew Kohnen, en la que un grupo de jóvenes (al estilo 'Friends') se convierten en zombis pero ellos no se dan cuenta de su estado y creen que son los otros a los que les está pasando algo extraño. Tampoco olvidemos el 'Planet Terror' (2007) de Robert Rodríguez.
Películas zombis hay muchas, desde las buenas producciones como 28 Days Later (Exterminio, 2002) de Danny Boyle, Shaun of the Dead (2004) de Edgar Wright, la japonesa Stacy: Attack of the Schoolgirl Zombies de Naoyuki Tomomatsu o la reciente Zombieland de Ruben Fleischer hasta los intentos malogrados como Rise of the Dead, The Horde (2009) de Yannick Dahan o la mexicana El Santo contra los Zombies (1962) de Benito Alazraki (en la que investigadores de la UNAM ayudan al Santo).
Lo que es cierto es que, el zombi como figura desprovista de individualidad, nos ofrece un sinfín de posibilidades de interpretación dentro de una ‘sociedad global’ en la que dejamos de ser únicos para convertirnos en todos. En nada. Esta es, quizá, una de las razones principales por la que el tema zombi está tomando auge de nuevo. El miedo a la pérdida de la identidad.
En la próxima entrega, hablaré un poco sobre el zombi en el cómic, la literatura, la música y hasta el teatro.
* Imágenes: Zombie Walk Ciudad de México, Sarai Robledo, Octubre 2010.
Etiquetas:
cine,
cómic,
literatura,
muertos vivientes,
zombies,
zombis
lunes, 22 de noviembre de 2010
ACOSO TEXTUAL
“La poesía es un arma que retumba en los andenes”, dice un verso que leí hace tiempo. Las palabras, cuando son las exactas, pueden colarse a través de nuestra piel y habitarnos mucho tiempo, a veces para siempre.
Una palabra pronunciada con el tono, la cadencia y respiración precisa que necesita el que la escucha puede generar una explosión incontenible.
Vivimos en un mundo de palabras que crean y destruyen lo que conocemos o estamos por conocer. Las palabras nos unen o nos separan de los nuestros (o los ajenos), las palabras vierten en nosotros la posibilidad de transfigurarnos, de afirmarnos presentes para el otro.
Creo que, las palabras llegan a nosotros o se van según las necesitemos. A veces juegan con nosotros y se esconden cuando más las necesitamos; también, a veces, hacen lo contrario y se presentan en el momento menos oportuno.
No hace mucho llegó a mis manos el último disco de Cecilia Toussaint titulado ‘Acoso Textual’. El disco recopila canciones del composito mexicano Jaime López (para mí uno de los mejores en la actualidad) y, desde que lo escuché, sus palabras no han dejado de acosarme. A cada vuelta al disco escucho las canciones como si fuera la primera vez, encontrando matices distintos en las metáforas.
La interpretación pródiga de Toussaint refuerza los versos de Jaime que retumban en la fibra de mi piel. Lo mismo siento el amor que llega, que la conversación prendida mientras Dios está en el infierno. ‘Acoso Textual’ no permite que nos quedemos con la mirada perdida silbando un 1950.
Hoy les dejo esta canción que, en lo particular, es ahora mi ‘acoso textual’ justo en un mundo donde los Dioses han dejado de existir para convertirse en ídolos tan eternos como efímeros. Espero les agrade.
Una palabra pronunciada con el tono, la cadencia y respiración precisa que necesita el que la escucha puede generar una explosión incontenible.
Vivimos en un mundo de palabras que crean y destruyen lo que conocemos o estamos por conocer. Las palabras nos unen o nos separan de los nuestros (o los ajenos), las palabras vierten en nosotros la posibilidad de transfigurarnos, de afirmarnos presentes para el otro.
Creo que, las palabras llegan a nosotros o se van según las necesitemos. A veces juegan con nosotros y se esconden cuando más las necesitamos; también, a veces, hacen lo contrario y se presentan en el momento menos oportuno.
No hace mucho llegó a mis manos el último disco de Cecilia Toussaint titulado ‘Acoso Textual’. El disco recopila canciones del composito mexicano Jaime López (para mí uno de los mejores en la actualidad) y, desde que lo escuché, sus palabras no han dejado de acosarme. A cada vuelta al disco escucho las canciones como si fuera la primera vez, encontrando matices distintos en las metáforas.
La interpretación pródiga de Toussaint refuerza los versos de Jaime que retumban en la fibra de mi piel. Lo mismo siento el amor que llega, que la conversación prendida mientras Dios está en el infierno. ‘Acoso Textual’ no permite que nos quedemos con la mirada perdida silbando un 1950.
Hoy les dejo esta canción que, en lo particular, es ahora mi ‘acoso textual’ justo en un mundo donde los Dioses han dejado de existir para convertirse en ídolos tan eternos como efímeros. Espero les agrade.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Amores Contigo
Vivir en amores contigo
es como andar descalza
por un valle de luna tan blanco
que encandila mis sentidos
repletos de ti.
Y todo parece un engaño.

Tu voz buscando mis cabellos
es como soltar la cuerda
de un reloj inexistente
para que marque el compás
de mis caricias.
Y todo parece un engaño.

Posar la mirada para que
incendie el silencio
que cuelga de tus besos,
es como buscar el génesis
entre tus manos.
Y todo parece un engaño.

Porque tú me recuerdas
que un engaño, cuando es de dos,
se convierte en la savia
que alimenta esos pies descalzos,
los que te siguen clandestinamente.
* Texto y fotos: Sarai Robledo 2010
es como andar descalza
por un valle de luna tan blanco
que encandila mis sentidos
repletos de ti.
Y todo parece un engaño.

Tu voz buscando mis cabellos
es como soltar la cuerda
de un reloj inexistente
para que marque el compás
de mis caricias.
Y todo parece un engaño.

Posar la mirada para que
incendie el silencio
que cuelga de tus besos,
es como buscar el génesis
entre tus manos.
Y todo parece un engaño.

Porque tú me recuerdas
que un engaño, cuando es de dos,
se convierte en la savia
que alimenta esos pies descalzos,
los que te siguen clandestinamente.
* Texto y fotos: Sarai Robledo 2010
domingo, 31 de octubre de 2010
La Nada Sagrada de Iván Oñate
¿Será cierto aquello de que el poeta es el único ser que corre impaciente hacia su propia catástrofe? Con esta pregunta, Iván Oñate (Ecuador, 1948) nos introduce a un mundo de constante arrebato. La Nada Sagrada, en su 2ª edición, nos entrega versos inquietantes, palabras que se introducen debajo de la piel para jugar con ella y provocar el desasosiego constante por su lectura.
‘El poeta tiene que nacer y morir en cada poema’, esta cita que enmarca la anécdota en la que Iván sufrió un naufragio, abre el camino para que cuente que el sentir que el agua lo sumergía para después emerger de ella no fue una cercanía con la muerte, sino un volver a nacer. 'Recordar el instante en que estaba en el vientre materno, sentirme solo nuevamente', comenta al tiempo que sus ojos brillan y su voz tiembla. Y sí, los escritos de Oñate son como los versos que te invitan a morir y renacer al mismo tiempo.
Y así lo hizo un día antes de la clausura de la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México, en la que Iván leyó fragmentos de algunas crónicas que ha escrito sobre sus experiencias en México. Al respecto, Oñate no se cansa de decir cuánto ama este país: 'es como mi segunda patria', comenta. Sus crónicas apuntan a detalles que sólo alguien que ve desde fuera podría notar, pero tienen la misma calidez de quien vibra y comparte nuestra cultura.
La calle de Donceles, Germán Valdés ‘Tin Tan’ y demás figuras del cine y la cultura popular mexicana, fueron quienes se dieron cita en las líneas que escribió y leyó Iván para los presentes. Todos los que nos dimos cita en la carpa Juan Gelman viajamos a un mundo paralelo en el que sólo había espejos de nuestra cultura; Iván Oñate provocó en los asistentes risas, sobresaltos y reflexión sobre cómo vivimos los mexicanos a través de los íconos que nos han acompañado por años.
Entre las múltiples presentaciones de Iván en México, se encuentra la lectura que realizó en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM, en la que dejó claro que su poesía es poesía fuerte, directa y sin posibilidad al escape.
Platicar con él lleva irremediablemente a sus libros, cada anécdota que cuenta deja claro que es un narrador nato y un poeta irremediable. Su voz firme con sabor a tango nos cuenta que grabó un disco de este género, que acaba de actuar en una película junto a la afamada actriz Geraldine Chaplin y que disfruta mucho cuando sus alumnos de semiótica y literatura hispanoamericana de la Universidad Central de Ecuador disienten de lo que él les plantea.
Sin más, comparto con ustedes un cachito de 'La Nada Sagrada' para que sus letras, así desde la nada, inunden sus miradas, trastoquen sus conciencias y enciendan la piel que los cobija.
La precisión del infierno
Hasta que un amanecer
despertarás
invadido por un fuerte dolor a chamusquina,
a carne
que se asa viva.
Desconcertado
apartarás las cobijas y observarás
que eres tu propia leña y
tu propia llama. Abrasado por la sed,
en medio de la oscuridad,
huirás por largos pasillos
en busca de una puerta o una ventana,
porque en tu sangre
ya escuchas el silbato de los trenes que regresan
hambrientos
de carga explosiva. Trenes que vuelven
desde los confines del infierno
con sus vagones vacíos,
anhelantes
de cadáveres frescos,
de pasiones vivas,
de aretes arrancados de las orejas,
de pañuelos que se abren como flores podridas
y donde se retuercen, desesperados,
los gusanos de la ira,
los versos que un día ataste a su corazón, a su muñeca,
o a su destino.
Con la lengua en llamas
acertarás a dar un folpe de puño
contra el cristal de la ventana
y buscarás un filo de aire,
un filo de augja,
un relámpago que corte de cuajo
la agonía.
¡Evohé!
Entonces
comprobarás que tneías alma, porque
al escapársete
sentirás la eyaculación de Dios
o del mismo diablo:
una estampida de ratas huyendo por tu sangre
en búsqueda de una salida.
¡Evohé!
Y verása tu dolor empequeñecerse,
recogerse en un rincón
como un cachorro de perro,
de fiera,
o de hombre desnudo.
Un cachorro que lame
del astillado cristal:
Un poco de sombra,
un poco de alivio.
* Gracias a Iván Oñate por compartir un insante de su nada sagrada...
‘El poeta tiene que nacer y morir en cada poema’, esta cita que enmarca la anécdota en la que Iván sufrió un naufragio, abre el camino para que cuente que el sentir que el agua lo sumergía para después emerger de ella no fue una cercanía con la muerte, sino un volver a nacer. 'Recordar el instante en que estaba en el vientre materno, sentirme solo nuevamente', comenta al tiempo que sus ojos brillan y su voz tiembla. Y sí, los escritos de Oñate son como los versos que te invitan a morir y renacer al mismo tiempo.
Y así lo hizo un día antes de la clausura de la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México, en la que Iván leyó fragmentos de algunas crónicas que ha escrito sobre sus experiencias en México. Al respecto, Oñate no se cansa de decir cuánto ama este país: 'es como mi segunda patria', comenta. Sus crónicas apuntan a detalles que sólo alguien que ve desde fuera podría notar, pero tienen la misma calidez de quien vibra y comparte nuestra cultura.
La calle de Donceles, Germán Valdés ‘Tin Tan’ y demás figuras del cine y la cultura popular mexicana, fueron quienes se dieron cita en las líneas que escribió y leyó Iván para los presentes. Todos los que nos dimos cita en la carpa Juan Gelman viajamos a un mundo paralelo en el que sólo había espejos de nuestra cultura; Iván Oñate provocó en los asistentes risas, sobresaltos y reflexión sobre cómo vivimos los mexicanos a través de los íconos que nos han acompañado por años.
Entre las múltiples presentaciones de Iván en México, se encuentra la lectura que realizó en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM, en la que dejó claro que su poesía es poesía fuerte, directa y sin posibilidad al escape.
Platicar con él lleva irremediablemente a sus libros, cada anécdota que cuenta deja claro que es un narrador nato y un poeta irremediable. Su voz firme con sabor a tango nos cuenta que grabó un disco de este género, que acaba de actuar en una película junto a la afamada actriz Geraldine Chaplin y que disfruta mucho cuando sus alumnos de semiótica y literatura hispanoamericana de la Universidad Central de Ecuador disienten de lo que él les plantea.
Sin más, comparto con ustedes un cachito de 'La Nada Sagrada' para que sus letras, así desde la nada, inunden sus miradas, trastoquen sus conciencias y enciendan la piel que los cobija.
La precisión del infiernoHasta que un amanecer
despertarás
invadido por un fuerte dolor a chamusquina,
a carne
que se asa viva.
Desconcertado
apartarás las cobijas y observarás
que eres tu propia leña y
tu propia llama. Abrasado por la sed,
en medio de la oscuridad,
huirás por largos pasillos
en busca de una puerta o una ventana,
porque en tu sangre
ya escuchas el silbato de los trenes que regresan
hambrientos
de carga explosiva. Trenes que vuelven
desde los confines del infierno
con sus vagones vacíos,
anhelantes
de cadáveres frescos,
de pasiones vivas,
de aretes arrancados de las orejas,
de pañuelos que se abren como flores podridas
y donde se retuercen, desesperados,
los gusanos de la ira,
los versos que un día ataste a su corazón, a su muñeca,
o a su destino.
Con la lengua en llamas
acertarás a dar un folpe de puño
contra el cristal de la ventana
y buscarás un filo de aire,
un filo de augja,
un relámpago que corte de cuajo
la agonía.
¡Evohé!
Entonces
comprobarás que tneías alma, porque
al escapársete
sentirás la eyaculación de Dios
o del mismo diablo:
una estampida de ratas huyendo por tu sangre
en búsqueda de una salida.
¡Evohé!
Y verása tu dolor empequeñecerse,
recogerse en un rincón
como un cachorro de perro,
de fiera,
o de hombre desnudo.
Un cachorro que lame
del astillado cristal:
Un poco de sombra,
un poco de alivio.
* Gracias a Iván Oñate por compartir un insante de su nada sagrada...
Etiquetas:
crónicas,
escritores,
escritores ecuatorianos,
Iván Oñate,
literatura,
literatura latinoamericana,
poesía,
poesía ajena,
poesía ecuatoriana,
poetas sudamericanos,
reseñas
miércoles, 27 de octubre de 2010
2 Poemas
CAFÉ DE POLANCO
En un café de Polanco,
la perfección es el engaño
que sólo dos comparten.
Expresso y té verde,
cómplices exactos
para el encuentro de las miradas
de principio y fin de siglo
que buscan hacer con ellas
la eternidad de un instante.
***
HOJAS
Tiro las hojas blancas al viento
para que se lleven con ellas su sonido...
Sarai Robledo, Oct. 2010
En un café de Polanco,
la perfección es el engaño
que sólo dos comparten.
Expresso y té verde,
cómplices exactos
para el encuentro de las miradas
de principio y fin de siglo
que buscan hacer con ellas
la eternidad de un instante.
***
HOJAS
Tiro las hojas blancas al viento
para que se lleven con ellas su sonido...
Sarai Robledo, Oct. 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
Cuando Tenga la Tierra…
Sabes que una persona te hace bien cuando, junto a ella, te sientes libre, tranquilo, cuando te ayuda a crecer y a crear.
Sabes que una persona te hace bien cuando, junto a ella, sientes que las fronteras no existen, cuando se miran a los ojos y pueden ver su corazón latiendo.
Sabes que una persona te hace bien cuando, junto a ella, la vida pareciera que se simplifica en un mar de complicadas aristas, mismas que puedes develar junto a esa otra persona.
Yo, afortunadamente, cuento con muchas personas que me hacen bien y a todas ellas las y los quiero mucho.
Es junto a estas personas que he podido crecer y romper miedos; justo unos días atrás me encontré con una persona a la que hace mucho no había visto (cerca de un año). La musicalidad de su cuatro venezolano me llevó a ella y, al sentarme a su lado, comenzamos a cantar.
Confieso que soy una cantante frustrada y que me gustaría hacerlo; no obstante, sé que estoy muy lejos de serlo. Esto no fue impedimento para que, junto a ese cuatro venezolano rasgado hábilmente por mi amiga, entonara una canción que cantara un año atrás con ella durante el viaje que hicimos juntas a los Andes.
Ese encuentro fue la semilla para (re)pensar que en un futuro no muy largo, en el que todos realmente tengamos la tierra, podremos hacer todo lo que nuestros miedos no nos han permitido hacer.
Dejo entonces la grabación que hicimos con el celular no con la promesa de que será una gran interpretación (pues, como ya dije, no canto nada-nadita); pero sí en espera de compartir el mágico momento en el que la música fue el pretexto para sembrar otra semilla en el corazón del otro, del que nos hace bien.
Gracias semillas.
Sabes que una persona te hace bien cuando, junto a ella, sientes que las fronteras no existen, cuando se miran a los ojos y pueden ver su corazón latiendo.
Sabes que una persona te hace bien cuando, junto a ella, la vida pareciera que se simplifica en un mar de complicadas aristas, mismas que puedes develar junto a esa otra persona.
Yo, afortunadamente, cuento con muchas personas que me hacen bien y a todas ellas las y los quiero mucho.
Es junto a estas personas que he podido crecer y romper miedos; justo unos días atrás me encontré con una persona a la que hace mucho no había visto (cerca de un año). La musicalidad de su cuatro venezolano me llevó a ella y, al sentarme a su lado, comenzamos a cantar.
Confieso que soy una cantante frustrada y que me gustaría hacerlo; no obstante, sé que estoy muy lejos de serlo. Esto no fue impedimento para que, junto a ese cuatro venezolano rasgado hábilmente por mi amiga, entonara una canción que cantara un año atrás con ella durante el viaje que hicimos juntas a los Andes.
Ese encuentro fue la semilla para (re)pensar que en un futuro no muy largo, en el que todos realmente tengamos la tierra, podremos hacer todo lo que nuestros miedos no nos han permitido hacer.
Dejo entonces la grabación que hicimos con el celular no con la promesa de que será una gran interpretación (pues, como ya dije, no canto nada-nadita); pero sí en espera de compartir el mágico momento en el que la música fue el pretexto para sembrar otra semilla en el corazón del otro, del que nos hace bien.
Gracias semillas.
miércoles, 6 de octubre de 2010
El Jardín de las Delicias
Déjame llevarte al jardín de las delicias,
aquel en el que todo sucede sin tu consentimiento,
en el que no sabrás qué te ocurre
sino hasta que te despiertas perdido en la nada.
Déjame llevarte al jardín de los deseos,
aquel en el que todo pasa cuando pides a gritos que nada ocurra,
en el que nadie pronunciará tu nombre
y en el que nadie sabrá cuáles fueron tus pecados.
Déjame llevarte al jardín de los olvidos,
aquel en el que todos recordarán lo que has olvidado,
en el que contaremos las hojas muertas
de tus batallas ganadas.
Déjame llevarte al jardín de los entierros,
aquel en el que tú y yo no nos conocemos,
en el que nunca nos miramos,
en el que nunca hicimos explosión en un campo de luces.
aquel en el que todo sucede sin tu consentimiento,
en el que no sabrás qué te ocurre
sino hasta que te despiertas perdido en la nada.
Déjame llevarte al jardín de los deseos,
aquel en el que todo pasa cuando pides a gritos que nada ocurra,
en el que nadie pronunciará tu nombre
y en el que nadie sabrá cuáles fueron tus pecados.
Déjame llevarte al jardín de los olvidos,
aquel en el que todos recordarán lo que has olvidado,
en el que contaremos las hojas muertas
de tus batallas ganadas.
Déjame llevarte al jardín de los entierros,
aquel en el que tú y yo no nos conocemos,
en el que nunca nos miramos,
en el que nunca hicimos explosión en un campo de luces.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

